Un imprevisto en el tráfico, una emergencia en casa o una alarma que no sonó: llegar tarde o faltar al trabajo le pasa a cualquiera. El problema empieza cuando esos retardos se vuelven costumbre y afectan la productividad del equipo. Ahí surgen las dudas que más se buscan: ¿me pueden descontar el día por llegar tarde?, ¿cuánto pueden descontarme?, ¿me pueden despedir por faltar? En esta guía resolvemos qué permite y qué prohíbe la Ley Federal del Trabajo (LFT), tanto si eres trabajador como si gestionas la nómina de una empresa.
Se llama retardo laboral cuando llegas al lugar de trabajo —o empiezas a trabajar, en el caso del trabajo remoto— después de la hora establecida como inicio de la jornada, según el contrato o el acuerdo con el patrón. Si el retraso es muy prolongado, puede llegar a considerarse falta.
Por su parte, una falta injustificada es la inasistencia del trabajador a sus responsabilidades laborales sin aviso ni justificación legítima, lo que da al empleador derecho a aplicar las consecuencias correspondientes sobre la relación laboral.
¿Cuánto se le descuenta a un trabajador por llegar tarde?
La Ley Federal del Trabajo no permite descontar del salario por retardos, y su artículo 107 prohíbe además imponer multas a las personas trabajadoras. Lo que una empresa sí puede hacer es establecer políticas internas de puntualidad u ofrecer un bono de puntualidad como incentivo.
Debes saber que, según la Ley Federal del Trabajo, no se permiten descuentos en el salario del trabajador por retrasos o retardos. Y el artículo 107 de la misma ley añade que también está prohibida la imposición de multas.
Eso sí, algunas empresas establecen políticas de puntualidad y consecuencias por incumplimiento en los contratos laborales con sus empleados, para quienes lleguen al centro de trabajo después de la hora establecida.
El horario de trabajo debe quedar establecido en el contrato desde el principio de la relación y de mutuo acuerdo entre el empleador y el trabajador, tal como lo expresa el artículo 59 de la Ley Federal del Trabajo. Los máximos legales de las jornadas, que establece la misma ley en su artículo 61, son:
- Jornada diurna: 8 horas.
- Jornada nocturna: 7 horas.
- Jornada mixta: 7 horas y media.
En este sentido, las leyes laborales de la mayoría de las entidades públicas consideran un rango variable de tolerancia de 10 a 15 minutos, a partir de la hora oficial de inicio de la jornada laboral de ocho horas.
Por ejemplo, a los servidores públicos, por ley (del Consejo de la Judicatura Federal), les aplica una política de puntualidad que establece los siguientes rangos:
- Después de 15 minutos de tolerancia: retardo normal.
- Del minuto 31 al 45: retardo de medio día.
- Después del minuto 45: inasistencia.
Aquí es donde muchas compañías evitan el castigo abordando el problema desde otra perspectiva. Así, el bono de puntualidad es cada vez más común: en vez de castigar al trabajador por llegar tarde, se le premia por hacer lo correcto, reforzando la importancia de la puntualidad.
Otras sanciones por llegar tarde o faltar al trabajo
Un retardo aislado no justifica el despido ni el descuento del salario, pero acumular más de tres faltas injustificadas en un periodo de 30 días sí permite al patrón rescindir la relación laboral sin responsabilidad, conforme al artículo 47, fracción X de la LFT.
Si llegas tarde, tampoco es motivo de despido; pero el empleador no está obligado a tolerar el retraso, sobre todo porque se considera una falta al contrato preestablecido con el trabajador.
Entre las acciones que sí puede aplicar el patrón están regresarte a casa o impedirte el acceso al lugar de trabajo, lo que podría traducirse en una falta injustificada y, como veremos enseguida, contar para la rescisión del contrato por incumplimiento.
Considera que, por lo general, los retrasos quedan registrados; y aunque ya dijimos que no está permitido descontar del salario un retardo, acumular varios atrasos sí podría tomarse a cuenta de faltas.
Acumular varias faltas injustificadas sí genera un problema grave. En caso de reunir más de tres faltas injustificadas en un periodo de 30 días, el empleador puede rescindir tu contrato. Así lo marca el artículo 47, en su fracción X, de la Ley Federal del Trabajo.
Por ejemplo:
- Si tu primera falta se registra el 22 de mayo, la segunda el 2 de junio y la tercera el 9 de junio, las tres ocurren dentro del plazo que establece la ley (30 días). El patrón tiene derecho de terminar la relación laboral.
Por otro lado, si las faltas se registran el 22 de mayo, el 2 de junio y el 25 de junio, aunque son relativamente cercanas en el tiempo, no están en un rango de 30 días y no sería legal el despido por esta causa.
No se trata de llevar un conteo de faltas injustificadas para evadir sanciones; sin embargo, conocer tus derechos evitará que permitas alguna injusticia en tu contra.
¿Cómo evitar sanciones si llegas tarde o faltas?
La forma más segura de evitar sanciones es avisar con anticipación cuando necesites faltar y justificar cualquier ausencia dentro de los 5 días hábiles posteriores, presentando la documentación que el empleador solicite. La comunicación clara y un registro confiable de asistencia protegen tanto al trabajador como a la empresa.
La regla de oro es avisar a tu empleador si tienes la necesidad urgente de faltar a tu jornada laboral, incluso si vas a faltar a tu trabajo en home office. Si es algo previsible, incluso ambos pueden conciliar la falta con antelación.
Pero si ocurre algo inesperado que te obliga a llegar tarde o faltar, hay que justificarlo, siempre incluyendo la documentación y las pruebas que el empleador solicite. Recuerda que el periodo para justificar una falta es de 5 días hábiles posteriores; no dejes pasar el tiempo.
Ya sea que tu lugar de trabajo premie la puntualidad o sancione la impuntualidad, lo mejor es organizar tu tiempo y mantener una comunicación abierta y honesta con tu empleador.
Para la empresa, todo esto descansa en un buen control de asistencia. Con la reforma de la jornada laboral hacia las 40 horas y la nueva obligación de registrar electrónicamente la jornada, llevar entradas, salidas, retardos y faltas con respaldo digital deja de ser opcional: un registro confiable es la mejor defensa frente a una controversia laboral y la base para aplicar cualquier política de puntualidad de forma justa.
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