Guía de cumplimiento: Reforma de las 40 horas y el uso del nuevo registro electrónico en la jornada laboral

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La reforma laboral que reduce la jornada semanal a 40 horas representa uno de los cambios más profundos al modelo de trabajo en México en décadas. Su impacto va mucho más allá de trabajar menos tiempo: modifica la forma en que se distribuyen, controlan y pagan las horas trabajadas, y eleva de manera significativa la carga probatoria del patrón.

En este nuevo contexto, herramientas que históricamente se consideraban operativas —como el reloj checador, el checador de asistencia o las listas de entrada y salida— pasan a ser piezas centrales de defensa legal, fiscal, operativa y financiera. Hoy no basta con cumplir la ley; es indispensable poder demostrar el cumplimiento con evidencia objetiva y consistente.

De la jornada máxima al control preciso de cada hora trabajada

La Ley Federal del Trabajo siempre ha impuesto al patrón la obligación de probar la jornada laboral, la asistencia y las horas extraordinarias. Los artículos 784 y 804 establecen que, cuando existen controles de asistencia, estos deben conservarse y exhibirse en juicio, y que la falta de prueba suele resolverse en contra del empleador.

Durante años, el límite práctico fue la jornada de 48 horas semanales. Sin embargo, con la reforma para la reducción a 40 horas, ese margen desaparece. Cada hora adicional se vuelve jurídicamente relevante, y cualquier desviación puede generar consecuencias laborales, fiscales y económicas inmediatas.

Esto cambia por completo el enfoque del control de asistencia: ya no se trata solo de saber a qué hora entra o sale una persona, sino de reconstruir con precisión la jornada diaria, semanal y extraordinaria, de forma defendible ante una inspección de la autoridad o un tribunal laboral.

Registro electrónico de jornada laboral: de opción operativa a necesidad jurídica

Hoy la ley no obliga expresamente a utilizar un sistema tecnológico específico. Un reloj checador tradicional, una lista manual o un sistema biométrico básico siguen siendo legales. El problema no es la legalidad del dispositivo, sino su fragilidad probatoria.

En la práctica judicial, los jueces no evalúan tecnología, evalúan credibilidad. Y esa credibilidad depende de que el registro sea continuo, íntegro, coherente y no selectivo. Muchos checadores de asistencia tradicionales fallan en este punto porque permiten ajustes sin rastro, no distinguen tipos de horas y no se integran con la nómina.

La reforma de las 40 horas no menciona marcas ni software, pero impulsa claramente el uso de un registro electrónico de jornada laboral como estándar esperado. La razón es simple: al permitir esquemas más flexibles de distribución del tiempo, la autoridad necesita una forma objetiva de verificar que no se excedieron los nuevos límites legales.

En este escenario, el registro electrónico deja de ser un “plus tecnológico” y se convierte en una herramienta de protección jurídica.

Jornada pactada vs jornada real: contratos, políticas y coherencia probatoria

Uno de los errores más comunes es pensar que el problema se resuelve únicamente con un checador de asistencia. En realidad, el registro solo tiene valor si está alineado con lo pactado contractualmente.

La LFT exige que la jornada y las condiciones de trabajo consten por escrito, pero en juicio laboral prevalece el principio de realidad. Si el contrato habla de flexibilidad, pero el registro electrónico demuestra jornadas constantes superiores al límite legal, el contrato pierde fuerza.

Con la reforma, este riesgo se incrementa. Cláusulas ambiguas como “disponibilidad”, “horario flexible” o “según necesidades del servicio” se vuelven peligrosas si no están acompañadas de políticas internas claras sobre horarios, tolerancias, autorización de horas extra y esquemas de compensación.

El registro electrónico de jornada laboral, los contratos y las políticas internas deben contar exactamente la misma historia. Cuando no lo hacen, el patrón queda expuesto.

Nuevos topes legales de horas extra: el verdadero punto crítico de la reforma

Uno de los ajustes más relevantes de la reforma está en la regulación del trabajo extraordinario. No se elimina la posibilidad de hacer horas extra, pero se redefinen sus límites, su distribución y sus consecuencias económicas.

Bajo el nuevo esquema propuesto, el tope semanal de horas extraordinarias se amplía de 9 a 12 horas, siempre que se cumplan reglas muy precisas. Estas horas deberán distribuirse de forma controlada: hasta 4 horas extra por día y en un máximo de 4 días a la semana. Además, por razones de salud y seguridad, la suma de la jornada ordinaria y la extraordinaria nunca podrá exceder las 12 horas totales en un solo día.

La estructura de pago se mantiene en esencia, pero ajustada a estos nuevos topes. Las horas extraordinarias que se encuentren dentro del límite legal (hasta 12 horas semanales) deberán pagarse con un 100% adicional, es decir, al doble. Cualquier hora que exceda ese límite deberá pagarse con un 200% adicional, es decir, al triple.

Este esquema busca permitir cierta flexibilidad operativa sin normalizar jornadas excesivas, utilizando el pago triple como desincentivo económico para el sobretrabajo sistemático.

De manera paralela, la reforma prohíbe de forma absoluta que los menores de 18 años realicen horas extraordinarias, cerrando cualquier interpretación flexible al respecto.

Derechos del trabajador: reducción de horas sin reducción de salario

Un punto clave del proyecto de reforma es que la reducción de la jornada no puede utilizarse como pretexto para reducir salarios ni prestaciones. El salario mensual, el aguinaldo, la prima vacacional, las vacaciones y demás derechos deben mantenerse intactos.

Esto implica que el costo por hora trabajada aumenta, lo que vuelve aún más relevante llevar un control de asistencia preciso y verificable. Para el patrón, el riesgo no está solo en pagar de más, sino en no poder justificar correctamente cómo se distribuyó la jornada.

Impacto fiscal y de nómina: donde el error se vuelve dinero

Las nuevas reglas de horas extra tienen un impacto directo en la nómina y en los impuestos. Las horas extraordinarias tienen un tratamiento fiscal específico: solo una parte de las horas dobles está exenta de ISR, generalmente hasta el 50% de dichas horas y con un tope de 5 UMA por semana. Todo lo que exceda ese límite se integra al salario gravado.

Si el control de asistencia registra más horas de las que se reflejan correctamente en la nómina, el patrón se expone no solo a demandas laborales, sino también a diferencias de ISR, IMSS e Infonavit, con recargos y sanciones.

Por eso, el registro electrónico de jornada laboral debe ser capaz de clasificar correctamente cada hora trabajada: ordinaria, extraordinaria dentro del tope legal y extraordinaria que genera pago triple. Un reloj checador que solo “marca entradas y salidas” ya no es suficiente para cumplir con este nivel de exigencia.

Días de descanso y esquemas flexibles: la prueba invisible

Hoy, la Ley Federal del Trabajo establece como regla general que por cada seis días de trabajo debe existir al menos un día de descanso, preferentemente en domingo. Este esquema se construyó históricamente bajo una jornada semanal de 48 horas, donde el descanso dominical funcionaba como estándar cultural y operativo.

Desde el punto de vista probatorio, el descanso no se presume automáticamente. Si existe controversia, el patrón debe demostrar que el trabajador no laboró ese día o, en su caso, que se pagó la prima correspondiente. Aquí surge el primer gran problema: la mayoría de los sistemas de control de asistencia están diseñados para probar trabajo, no descanso.

Con la reducción de la jornada semanal a 40 horas, el modelo implícito de trabajo evoluciona hacia un nuevo estándar operativo: dos días de descanso por semana. Aunque la ley no dice literalmente “sábado y domingo obligatorios”, la combinación de:

  • Menor jornada semanal
  • Esquemas flexibles de distribución
  • Límites estrictos a horas extraordinarias

lleva en la práctica a que el descanso de dos días se convierta en el escenario natural y esperado, especialmente en trabajos administrativos, de servicios y corporativos.

Desde una perspectiva legal, esto implica algo muy relevante:
👉 el descanso deja de ser la excepción y se convierte en parte central del cumplimiento.

Aquí aparece lo que llamo la prueba invisible. Cuando un trabajador demanda, rara vez dice “trabajé demasiado”; suele decir:

“Nunca descansé como marca la ley”.

Si el patrón no puede demostrar de forma objetiva:

  • ¿Qué días se trabajaron?
  • ¿Qué días se descansaron?
  • Bajo qué esquema semanal

…el tribunal tiende a presumir que el descanso no existió.

Con la reforma, este riesgo aumenta porque:

  • Habrá más esquemas de 4 o 5 días laborales,
  • Habrá más rotaciones,
  • Habrá más reclamos por descansos mal otorgados.

Un registro electrónico de jornada laboral moderno debe registrar no solo entradas y salidas, sino estatus del día (laborado, descanso, festivo, compensado). Aquí, los relojes checadores tradicionales quedan cortos.

Impacto financiero: cuando la jornada mal controlada destruye márgenes

El nuevo costo real del tiempo

Con la reforma, el salario no se reduce, pero las horas sí. Esto provoca un efecto directo:
📈 el costo por hora trabajada aumenta.

Si antes una persona ganaba lo mismo por 48 horas, ahora gana lo mismo por 40. Esto obliga a las empresas a medir con precisión quirúrgica cada hora ordinaria y extraordinaria.

Horas extra y efecto cascada

Bajo el nuevo esquema:

  • Hasta 12 horas extra semanales pueden pagarse al doble.
  • El excedente se paga al triple.
  • La jornada total diaria no puede exceder 12 horas.

Desde el punto de vista financiero, esto significa:

  • Mayor probabilidad de pagos dobles,
  • Pagos triples más frecuentes si no se ajustan turnos,
  • Incremento en:
    • ISR
    • IMSS
    • Infonavit
    • Provisiones contables

Una empresa que no tenga la nómina integrado al constrol de asistencia no puede:

  • Proyectar costos,
  • Simular escenarios,
  • Ni tomar decisiones de contratación vs horas extra.

la jornada ya es un KPI financiero

Con la reforma, la jornada deja de ser solo un tema laboral y se convierte en un indicador financiero clave.
Las empresas que no midan correctamente:

  • Terminarán pagando horas triple sin darse cuenta,
  • Enfrentarán demandas por diferencias salariales.

Aquí, un registro electrónico de jornada laboral conectado a nómina no es un gasto: es una herramienta de control financiero.

Conservación de registros: el problema no es el plazo, es el momento

Regla legal vigente

Cuando se habla de conservación de registros laborales, muchas empresas creen que el tema se limita a cumplir un plazo legal. Sin embargo, con la reforma de la jornada de 40 horas, el verdadero riesgo no está en cuánto tiempo se guardan los registros, sino en cuándo se necesitan.

La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 804, establece una regla clara y relativamente breve: los patrones deben conservar los controles de asistencia durante el último año de la relación laboral y un año adicional después de su terminación. Este plazo es el mínimo legal exigible, y durante años fue suficiente para un entorno laboral menos fiscalizado y con jornadas más amplias.

El problema es que la reforma cambia el contexto por completo…

En la práctica, los conflictos laborales relacionados con jornada, horas extraordinarias y días de descanso no surgen al inicio de la relación, sino justo al final. Es en ese momento cuando el trabajador analiza si trabajó de más, si descansó menos de lo debido o si sus horas extra fueron pagadas correctamente. Las demandas suelen apoyarse en periodos largos, no en semanas aisladas, y los procedimientos laborales se desahogan meses o incluso años después de presentada la reclamación.

Aquí aparece la verdadera fragilidad de muchos sistemas de control de asistencia.

Si el patrón depuró registros porque “ya no eran necesarios”, si el reloj checador sobrescribió información antigua, o si solo conserva reportes parciales sin contexto, el resultado es predecible: el tribunal presume que el patrón no puede probar su versión. Y en materia laboral, esa presunción casi siempre juega en contra de la empresa.

Por eso es importante entender algo fundamental: conservar registros no es simplemente guardar archivos. No se trata de archivar un excel en una carpeta ni de almacenar PDFs aislados que nadie puede explicar meses después. Eso no es conservación probatoria; es solo acumulación de documentos.

Conservar, en un sentido jurídico real, implica que los registros mantengan trazabilidad, es decir, que pueda identificarse su origen, su continuidad y su integridad en el tiempo. Implica que exista correlación con la nómina, de modo que las horas registradas expliquen de manera lógica y consistente los pagos realizados. E implica, sobre todo, que sea posible reconstruir semanas completas de trabajo, con sus jornadas ordinarias, horas extraordinarias y días de descanso, tal como ocurrieron en la realidad.

Aquí es donde los sistemas fragmentados comienzan a fallar. Un reloj checador que solo guarda marcas de entrada y salida, un Excel editado manualmente o reportes aislados generados “cuando se necesitan” no permiten reconstruir una historia coherente del tiempo trabajado. Frente a un juez o una inspección, esas piezas sueltas no forman prueba.

En cambio, las soluciones integrales cobran sentido precisamente en este punto. Un registro electrónico de jornada laboral diseñado para conservar información de forma estructurada permite no solo cumplir el plazo mínimo de la ley, sino estar preparado cuando el conflicto aparece, que casi siempre es cuando menos margen de reacción tiene el patrón.

En el nuevo escenario de la reforma de las 40 horas, conservar registros deja de ser una obligación administrativa y se convierte en una estrategia de defensa legal. No se trata de cumplir con el archivo, sino de poder probar la jornada cuando realmente importa.

Conclusión: la jornada como sistema, no como reloj

La reforma de las 40 horas marca un antes y un después. El reloj checador tradicional ya no alcanza porque fue diseñado para otro mundo: uno de 48 horas, un día de descanso y bajo nivel de fiscalización y carga probatoria para el patrón debil e impugnable .

Hoy, el registro electrónico de jornada laboral debe integrarse con:

  • Contratos
  • Políticas
  • Nómina
  • Costos
  • Conservación probatoria

Cómo FiscoClic encaja en este nuevo escenario

FiscoClic permite enfrentar este nuevo modelo porque:

  • Centraliza el control de asistencia,
  • Conecta jornada con el cálculo de la nómina e impuestos, timbrado y pago a los colaboradores
  • Facilita la clasificación de horas ordinarias, dobles y triples,
  • Permite reconstruir históricos completos,
  • Convierte la jornada en información legal, fiscal y financiera, no solo operativa.

En un entorno donde la jornada es prueba, costo y riesgo, la integración ya no es opcional.

Checklist de cumplimiento por área

ÁreaRiesgo principal con la reformaQué debe controlar el áreaFiscoClic te ayuda…
FinancieraIncremento invisible de costos laborales por horas dobles y triplesMedir costo real por hora, identificar horas extra recurrentes y evaluar contratación vs sobrecargaIntegra asistencia con nómina para visualizar horas ordinarias, dobles y triples y simular impacto financiero antes del cierre
LegalPresunción en contra del patrón por falta de prueba de jornada, descansos y horas extraContar con evidencia íntegra, continua y no selectiva del tiempo trabajadoCentraliza el registro electrónico de jornada laboral con históricos completos listos para inspección o juicio
FiscalDiferencias de ISR, IMSS e Infonavit por horas mal clasificadasClasificar correctamente horas gravadas y exentas conforme a topes legalesCalcula nómina a partir de la asistencia real, aplicando correctamente exenciones y evitando discrepancias fiscales
Recursos HumanosConflictos internos por horarios, descansos y horas extra mal gestionadasAplicar políticas de jornada de forma uniforme y documentar incidenciasGestiona control de asistencia e incidencias en un solo sistema, reduciendo fricción y reclamos internos
SistemasSistemas aislados que no reflejan la realidad operativa ni legalGarantizar integridad, trazabilidad y continuidad de la informaciónProvee una plataforma integrada (asistencia + incidencias + nómina) sin necesidad de conciliaciones manuales
Dirección / OperaciónDecisiones tardías ante sobrecarga de trabajo o incumplimiento normativoVisualizar jornadas reales y redistribuir cargas operativasDashboards operativos permiten detectar cuellos de botella y ajustar turnos antes de que generen riesgo
Cumplimiento / AuditoríaFalta de evidencia histórica en inspecciones laboralesConservar registros completos más allá del mínimo legalAlmacenamiento estructurado de históricos de asistencia y nómina con trazabilidad probatoria y bitácoras de movimientos o extracciones, usuarios.

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